Euskerako Ipuina
Bazen behin arraintxo bat Baxter deitzen zena. Nahiko txikia zen eta horixek gaizki sentitzerazten zion. Bere ingurukoak arrain madoak zirela ikusten zuenez gero, jeloskor jarri zen. Gainera, batzutan beste itsas-animaliek berataz egiten zuten barre.
Orduz geroztik, hainbat teknika aproba egin zituen bere tamaina aldarazteko; vitaminak erosi zituen, buztana luzatzeko teknika berri bat… baina dena alferrik izan zen. Betiko itxura berdina izaten jarraitzen zuen.
Egun batean, geure arrainak etxera zihoan arrain-sarda batzuek bera zirikatzen hasi zirenean:
-Nora zoaz, arraintxo txito txiki hori? –esan zion batek.
- Ziurdenik muskuilu baten barruan izkutatzera, ahin hutsala denez! –erantzun zuen beste batek.
Orduan, haiekin zihoaten beste arrainekin batera hasi ziren barrezka. Baxterrek, guztiz lotsatuta eta minduta etxerako bidea hartu zuen berriro ere.
Bat-batean, lurzorua mugitzen hasi zen eta ustegabeko arrain-sare bat harrapatu egin zituen arrain baltsa osaten zuten arrain guztiak. Sarea oso hari sendoarekin egina zegoen, oso zulo txikiakin; eta arrainek ez zuten ihes egiteko irtenbiderik.
Arrainak ohiuak entzun zituen eta buelta eman zen. Egoera ikusi zuenean, haiengana gerturatu zen eta esan zien:
-Ni, nahiz eta txikia izan, zulo hauetatik ihes egin ahal izango nuke; zeuek, berriz, ez. Orain joan beharra daukat; baina, gogoratu ezaue hau: Hobe da txaparra izatea, gizon baten sabelean amaitu baino.
Horrela bueltatu zen Baxterrek etxera, pozaren-pozez.
Eta zeuek ere gogora ezazue hau: Hobe da txikia, itsusia, motela… izatea eta pozik bizitzea; perfektua izatea eta besteekin ezin moldatzea baino.
El cuento 52 del Conde Lucanor
Lo que sucedió a dos hermanos que habían vivido juntos y en armonía durante muchos años.
Otra vez le dijo el Conde Lucanor a su consejero Patronio:
-Patronio, vínome ayer a ver un antiguo conocido mio. Digo conocido, no amigo, ya que no demostró serlo cuando pasé por dificultades. Ahora se da el caso de que dicho hombre ha venido a mí a pedirme ayuda; y yo no se si debo prestarme a lo que me pide.
-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, para que sepáis lo que más os conviene hacer ,me gustaría contaros lo que sucedió a dos hermanos que vivieron juntos y en armonía durante muchos años.
Y el conde le preguntó lo que había pasado.
-Señor conde -dijo Patronio-, resultó que tras 40 años de trabajar juntos hombro con hombro y de compartir cosechas y bienes continuamente, tuvieron un serio conflicto. Comenzó con un leve malentendido, pero fue en aumento hasta que culminó en un intercambio de palabras amargas, seguido por un largo periodo de silencio.
Cierto día, un hombre llamó a la puerta de Fernando, uno de los dos hombres. Al abrir, vio un hombre con herramientas de ebanista, el cual le dijo: “Estoy buscando trabajo por unos días; quizás usted necesite alguna restauración o arreglo en su finca y yo pueda serle de utilidad.”
“Sí –le respondió el mayor de los hermanos- tengo un trabajo para usted.
Mire, en esa parcela de ahí vive mi vecino; de hecho es mi hermano menor.
La semana pasada había entre nosotros una hermosa pradera, pero él desvió el cauce del río para separarnos. Lo hizo para enfurecerme, pero yo le haré una mejor.
¿Ve usted esa pila de desechos de madera apilados junto al granero? Quiero que con ellos construya una valla de 2 metros de alto para no verlo nunca más.”
El hombre respondió: “Creo que entiendo la situación.”
El hermano mayor ayudó al maderero a recoger todos los materiales y se fue en busca de provisiones al pueblo. Al regresar al atardecer, el carpintero había terminado su trabajo. El hombre se quedó atónito al verlo…
¡No había ninguna cerca de 2 metros de alto! En su lugar, había un puente que unía ambas fincas a través del arroyo.
En aquel momento, su vecino, el hermano menor, vino desde su granja y, abrazando a su hermano le dijo: “Eres un buen hombre. ¡Mira que construir un puente después de todo lo que yo he dicho y hecho!”
Reconciliándose estaban los dos hermanos, cuando vieron que el hombre recogía sus herramientas.
“No, espera –le dijo el mayor de los hermanos-. No se vaya, tengo muchos proyectos para ti.”
“Me gustaría quedarme –respondió el hombre-, pero aún tengo muchos puentes que construir.”
Así, vos, señor Conde Lucanor, debéis saber que hemos de aprender a perdonar y a valorar lo que tenemos. Perdonar no modifica en nada el pasado, pero sí el futuro.
El conde pensó que era un buen consejo, lo siguió y le fue muy bien.
Viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro y compuso estos versos que dicen así:
No guardemos rencor ni amargura en el corazón,
puesto que ya cada día traerá su propia desazón.
FIN
Entrevista a un filólogo
“Puede que las glosas emilianenses dejen pronto de ser consideradas como los primeros textos en lenguaje castellano.”
Pedro Rellano, profesor de filología en la universidad de Salamanca.
Lara Presno/ 20 minutos
Ayer asistimos a la presentación del nuevo libro del profesor Pedro Rellano, “Los orígenes de la lengua Castellana”. Después de asistir a una rueda de prensa sobre su nuevo trabajo, pudimos hacerle algunas preguntas más acerca de su libro.
P: En su libro usted menciona las lenguas prerromanas pero, ¿qué son exactamente?
R: Bueno, primero habría que aclarar que la época prerromana es el período anterior a la llegada de los romanos a la Península Ibérica. En aquel tiempo, había varios pueblos como fueron los íberos, celtas, vascos, fenicios, griegos, cartagineses… que tenían su propia cultura y, además, su propia lengua. Éstas son las llamadas lenguas prerromanas.
P:Y a la llegada de éstos, ¿no cambiaron?
R: Si, claro. Los romanos llegaron a España en el siglo II antes de Cristo y trajeron consigo su civilización, sus costumbres y su lengua: el latín. Pero no el latín clásico de las personas cultas, sino el latín vulgar, hablado por los soldados y la gente normal. Las lenguas prerromanas compitieron con el latín, hasta que poco a poco éste se impuso sobre ellas. El País Vasco no sufrió la dominación romana y, por lo tanto, conservó su propia lengua; el vascuence.
P: ¿Tuvo el latín importancia sobre el castellano?
R: Claro. De hecho, la mayoría de las palabras del castellano proceden del latín. Alrededor de un 70 % de las palabras son originarias del latín; los días de la semana (menos el sábado), los meses del año, muchos nombres de ciudades y pueblos, numerales, etc.
P: Entonces, ¿Qué relación tienen otras lenguas que usted menciona, como las lenguas germánicas, con el castellano?
R: Pues se da el caso de que la distinta evolución del latín fue lo que originó la formación de distintas lenguas que reciben el nombre de lenguas románicas: el castellano, catalán, gallego, italiano, francés, portugués, rumano y romanche. Durante el siglo V después de Cristo, los llamados pueblos bárbaros invaden la Península Ibérica. Los más importantes fueron los visigodos que se adaptaron a la cultura y al latín vulgar que se utilizaba en España; a pesar de que nos dejaron muchas palabras de su lengua, los germanismos.
En el año 711 se produjo la invasión árabe. Los árabes ocuparon prácticamente toda la Península y, debido a que su cultura era superior a la de los visigodos y al tiempo que estuvieron establecidos aquí, nos dejaron muchísimas palabras. En el norte de España, los cristianos hacen frente a los árabes en pequeños grupos. Su lengua va evolucionando con el paso de los siglos para dejar de ser el latín y formar una lengua nueva: el castellano.
Durante la Reconquista, los cristianos van ganando terreno a los árabes, y con ellos la lengua castellana se va extendiendo hacia el sur de la Península. Al finalizar el siglo XIV, el castellano es la lengua más usada en España.
En el siglo XI algunos monjes de un pequeño monasterio en el valle del río Cárdenas, en San Millán de la Cogolla, se ocupan en copiar e iluminar antiguos códices latinos puede que para la comprensión de aquellos textos o quizás para acercarlos al pueblo que desconocía el latín usado todavía por los clérigos. Estos escribían una serie de anotaciones en latín, romance y euskera que comentan las partes más difíciles de entender; las glosas. Algunas de las glosas que se han encontrado están escritas en castellano, por lo que se cree que pudo haberse originado allí.
P: ¿Qué controversia que existe sobre esas primeras manifestaciones de la lengua romance?
R: Las glosas emilianenses del siglo XI han sido consideradas hasta no hace mucho el primer testimonio escrito en romance castellano. Expertos especializados en la Edad Media afirmaban que las anotaciones marginales de un códice del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla eran los textos más antiguos de ese dialecto.
Pero según recientes investigaciones, en el Cartulario de Valpuesta, en las anotaciones diarias de un monasterio del valle de Valdegovía, en un censo que tenían los monjes del siglo IX, se han encontrado palabras en romance castellano. Por lo tanto, puede que las glosas emilianenses dejen pronto de ser consideradas como los primeros textos en lenguaje castellano.
Trabajo de plástica: Postal
Ahí va mi trabajo de plástica en PowerPoint.
Trabajos de descripción
Ahí van mis trabajos de descripciones para la clase de lengua.
Niño espulgándose
En este cuadro de Murillo se ve una habitación oscura, iluminada únicamente por un hueco en el muro de la izquierda que, al parecer, es una ventana.
La luz da de lleno sobre la figura de un niño de unos 8 ó 9 años, de facciones redondas y pelo oscuro como la corteza de un roble, apoyado contra la pared de la derecha. El niño, vestido con harapos propios de la edad media, se dedica a espulgarse el cuerpo con expresión de resignación, como si eso fuese un hábito para él.
Bajo sus pies desnudos y sucios, se ve una cesta de rojas manzanas volcadas por el suelo y una tinaja de cerámica.
Vendo Baúl
Altura de 43 centímetros, anchura de 50 centímetros y largura de 80 centímetros. Superficie de madera de haya de color oscuro. Tallado a mano y con motivos orientales. Cavidad aproximada de 50 litros. Cierre metálico con grabados. Incluye llave. Patas inferiores redondas de 8 centímetros de altura y 6 de diámetro, también en madera. Peso aproximado de 30 kilogramos.
Del cole a casa
Toma el camino de la derecha, donde hay unos contenedores. Dobla la esquina a la derecha de nuevo. Verás una larga cuesta y, a tu derecha, unas viviendas de color verde. Sube dicha cuesta y vuélvete hacia la derecha, donde verás una subida más pequeña. Ve adelante, y pasarás cerca del gimnasio “Curves”.Entrarás en la calle Sor Natividad. Allí verás otra ligera rampa, por la que deberás subir hasta situarte al lado del restaurante “Markel”. Una vez allí cruza el paso de cebra frente a ti y, a medida que vayas andando, verás una bajada que va en dirección al ambulatorio. Baja y cruza el semáforo para situarte frente al centro de salud. A tu diestra hay un último semáforo. Cruza otra vez y desciende por esa acera. Cuando llegues a ver la primera tienda, “La caja de Pandora”, colócate frente al número 43. Allí vivo yo.
Anuncio publicitario
Mi anuncio para la clase de plástica. Un anuncio de moda de la marca “Springfield”. Adjunto el trabajo en PowerPoint.
Bulimia (trabajo)
Este es mi trabajo para la clase de Biología. Trata de la bulimia; una de las enfermedades que tiene que ver con la alimentación. Adjunto mi trabajo PowerPoint.
Historia de una Sonrisa
Historia de una Sonrisa
Lo tenía todo: un enorme loft en el centro de Nueva York, todo el dinero que pudiera desear, era el mejor abogado del estado, tenía una extensa red social, era moreno, alto, guapo y muy atractivo. Tenía todo lo que una persona pudiera desear; excepto una cosa: felicidad.
Stanley Fenton era una persona fría, mordaz y muy exigente tanto consigo mismo como con los demás. ¿Por qué? ¿Acaso alguien que tiene un estilo de vida así puede ser así? Quizás eso fuese el resultado de su carácter distante y riguroso.
Stanley no siempre había sido un ser tan malvado, simplemente su infancia no fue la más adecuada para un niño tan inocente y bueno como él fue en un tiempo. Al ir creciendo, consiguió una beca para ir a la universidad y ,con los años, cosechó una gran fortuna y su arrogancia fue aumentando; ya no era aquel dulce y cariñoso de años atrás.
Cierto día, un cliente muy importante del señor Fenton, el señor Collins, sufrió un paro cardiaco y fue ingresado en un hospital. Stanley, más por obligación que por verdadero interés, fue a ver a su cliente al hospital.
Buscó la planta 4 en los indicadores del edificio y subió por el ascensor. Tras hacer una breve visita al señor Collins, bajó por las escaleras y llegó a la segunda planta: oncología. Allí vio una máquina de café y- como debía conducir y estaba un poco soñoliento- se dirigió a tomar uno. Se sentó en una de las sillas de la sala de espera para beberlo tranquilamente. A su lado estaba una niña de unos 9 ó 10 años, de tez blanca, con una cabellera abundante en rizos rubios y de ojos intensamente verdes.
-Hola -le dijo la chiquilla. Stan no contestó.- Me llamo Jacqueline Smith.
-Yo me llamo Stanley Fenton –dijo el secamente.
-¿Por qué estás aquí?¿Has venido a ver a algún amigo?
Él no contestó. No tenía porque hablar con una niña cotilla acerca de qué hacía allí.; pero, al sentir que los ojos de la muchacha no dejaban de preguntarle, cedió:
-Soy abogado y vine a ver a un cliente que tubo un ataque al corazón.
Se hizo el silencio. “¡Vaya!” pensó él “¿Por qué me siento tan bien al contarle esto?” La miró y se decidió a hablarla:
-Y tú, ¿Qué haces aquí?
-Estoy enferma –contestó ella con la mirada triste perdida en el suelo.
Tras unos instantes, ella posó en Stan sus ojos verdes y le empezó a hacer preguntas de todo tipo: dónde vivía, cosas de su trabajo… Cosas que él nunca había contado a nadie.
Entonces, vino una enfermera y dijo que la chiquilla debía ir a su habitación. Pero ella, antes de irse, se detuvo, volvió la vista hacia él y le dedicó una amable y cálida sonrisa.
Durante semanas Stanley no pudo dormir recordando aquella pequeña niña que le había sonreído días antes. No supo porque, pero decidió ir a verla de nuevo. Preguntó en recepción por la señorita Smith y subió a verla a su habitación.
Lo que vio lo dejó desolado. Jacqueline había perdido todos y cada uno de sus rizos rubios y respiraba con dificultad.
-Mira mamá –dijo ella cuando lo vio aparecer por la puerta.- éste es el amigo del que te hablé, Stanley.
La niña le dedicó una de sus sonrisas y él pasó la tarde allí. Durante un tiempo, cuando conseguía librarse del trabajo, se pasaba por el hospital. Pero un día la pequeña no apareció en su habitación. Otra persona ocupaba su lugar.
Entonces, reflexionó en los días que había pasado allí y se dijo: “Si alguien, sabiendo que tarde o temprano dejará de estar aquí, puede sonreir. ¿Por qué lo que seguimos vivos no nos esforzamos por luchar y seguir sonriendo?”
Entonces, una lágrima brotó de sus ojos y, de su boca, una sonrisa.
Lara Presno
Presentación

Mi nombre es Lara, tengo 14 años y me gustaría contaros un poquito cómo soy.
Soy una chica bastante bajita (bueno, alrededor del metro cincuenta y siete) y la verdad es que no conozco mucha gente que sea más bajita que yo; aunque saber que existen es un consuelo. Tengo el pelo largo, rizado y de un color castaño que en verano se vuelve rubio. Mis ojos son de color verde y, aunque yo siempre quise tenerlos azules, estoy contenta con ellos. Por lo demás no tengo nada más que llame la atención; mi nariz es normal, mis orejas también… sólo tengo la forma de la cara redonda (lo cual no es que me parezca demasiado interesante).
Se me hace muy difícil decir cómo es mi personalidad y creo que otra persona podría saberlo mejor que yo, pero lo intentaré.
Me considero una persona extrovertida y habladora, muy habladora. Intento ser cordial y simpática siempre que puedo. Digo esto porque tengo bastante genio y un pronto muy malo –todo hay que decirlo. Me dicen que soy alegre y cariñosa, pero yo sé que también tengo mi orgullo.
Si tuviera que definir mis hobbies, diría que son: escuchar música, andar en bici, leer y ver películas. Mi libro favorito es “Diario de Ana Frank”. Lo leí este verano y me sorprendió que una chica de 13 años pudiera vivir todo lo que ella contaba. La película que más me ha gustado es “Forrest Gump”. Tiene todo tipo de cosas; humor, drama… La recomendaría a cualquiera al que le guste el cine.
Así soy yo.